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Pedro Dueñas Borrego : REFLEXIONES DE... OTROS, LA CAZA... DIOS LA BENDIGA
el 17/8/2011 10:54:27 (1598 Lecturas)

Es maravilloso, contemplar una madrugada más, la salida del sol, irse abriendo las claras del en el horizonte y empezar a tomar formas otro nuevo día, con sus variopintos tonos de color, formas de las nubes que siempre son diferentes al día anterior, y a cual más majestuosa, que te despiertan deseos nuevos y agradables...

Así es la caza, un día más, pero un día nuevo y diferente a todos los anteriores, donde saludaremos a los amigos, y compartiremos con ellos nuestras ilusiones para ese día que comienza y que esperamos sea por fin ese día soñado, donde se haga realidad, ese lance tan especial, tan anhelado, el cual no sabemos si le tenemos remoto o cercano, pero que seguro está ahí.
Empiezan las migas, el café y rápido al sorteo, que es una lotería, antes de, y después de, pues lo que el campo nos tenga reservado, eso no lo sabemos, solo al final del día se sabrá y por ello rezamos una oración todos en conjunto y no olvidamos que Jesús nos dijo, "donde dos o más de vosotros, se juntan y ofrecen una oración, allí estaré Yo", no lo olvidemos; y lo vemos en las muchas veces que El nos ha puesto su mano... en tantas y tantas ocasiones.
Pero el convivir con los amigos es real y está a nuestro lado, la ilusión es nuestra y la llevamos al puesto, el observar la mancha es libre y también está ahí, como igualmente están las reses, que empiezan a moverse con las ladras y la emoción de los primeros disparos, y no digamos, si vienen para nosotros y más si nos entran y el colmo, si tenemos un buen lance y cobramos la pieza, y el éxtasis..., creo no exagerar, si al acercarnos a ella comprobamos es un trofeo especial.
Amigos, cuántas emociones tan condensadas y al mismo tiempo, todo en un solo momento; sí todo junto, por ello y por mucho más… Dios Bendiga la caza.
Añoramos temporadas anteriores, momentos inolvidables, nuestro primer día de caza, nuestro primer lance, nuestro noviazgo, los de tantos amigos en los que hemos participado y disfrutado, los de nuestros hijos y los de los nietos.
Durante años, me acompañaban mis cuatro hijos, entre 6 y 10 años, pues era cuando podía estar con ellos y disfrutaba y me gustaba tenerlos a mi lado en el puesto; aunque el precio era que rara vez tiraba, pues cuando no se dedicaban a los bolindres, se dedicaban a romper ramitas o a tirarse piedras, y como no, a reírse.
Recuerdo decenas de años después, con mi nieto Carlos, cómo le llevé un día a una montería. Resultó que el puesto estaba distante y difícil de llegar, y el postor no se dio cuenta de que iba con un niño de unos 6 años, y claro nos fuimos quedando atrás y al final no había camino ni vereda y era un monte fuertísimo, las albulagas y jaras, le cubrían y pinchaban, y opté por subirlo a mi espalda y al final al cuello, pero claro con el macuto, el rifle, la silla y el muchacho, era difícil y los tropiezos y caídas fueron varias. El chaval casi llorando me decía: "abuelo, ¿dónde está mi papá?"; al fin volvió a por nosotros el hijo del postor, me ayudó con el rifle y el macuto, y pudimos llegar al puesto.
Al rato me dice que tiene hambre y le doy de un termo metálico que me había dado su madre, un poco de caldo en el vaso que servía de tapa, y en eso oigo en el monte un guarro que viene hacia nosotros, le indico silencio con el dedo en los labios, y cuando va a entrar al cortadero, el niño pijotero coge y con el termo y el vaso, ambos metálicos, se pone a dar golpes... podéis imaginar lo que hizo el guarro. Y se acabó el lance. Todavía, unos cinco años después, se ríe del estropicio que produjo ¡será pirata! Pero ya es un cazador fenomenal y con la escopeta de 12 mm de un caño, hay días que a mi lado cobra 10 y 12 conejos ¡oh la caza!.
Mas la caza, como toda actividad, está en continua evolución y algunas veces nos podemos preguntar: ¿Cómo podríamos mejorarla?
En cuanto a compañerismo y amistad, estimo está bien, aunque siempre algo se podría mejorar.
Respecto a las comidas, veo se ha avanzado mucho y hoy día, algunos desde fuera se preguntan si vamos a cazar o a comer; hoy creo que a las dos cosas, ya que comer con los amigos es tan agradable como compartir armada con ellos.
¿Y de las Orgánicas? Bueno, hay de todo en la viña del Señor, pero me quedo con muchas que son y están a cargo de verdaderos conocedores de este noble ejercicio de la caza, y se preocupan y desviven todo el año para que ese día resulte todo bien, como ellos y nosotros deseamos; que es como te ocurre a ti,
amigo Enrique.
Creo que más de un cazador piensa como un amigo que me decía al final de un fin de semana: "Mira, el sábado se cobraron 55 reses y el domingo 70, o sea en total 125 en los dos días, y yo no descargué el rifle en todo el fin de semana. Uno de los dos días mi vecino de puesto cobró 7 u 8 venados, y algunos los tiró en mi terreno y con mi permiso, pues vio que yo no los tiraba; pero te digo más, de las 125 reses cobradas, una vez vistas en la junta de carne, como máximo hubiera tirado a uno”.
Resumo, ¿no podíamos todos ponernos de acuerdo y tirar solo a los regularcitos? ¿No podrían las orgánicas, marcar algunas pautas, para no matar 125 reses, entre cabrillas, varetos y compañía?. ¿No pasa lo mismo con los cochinos, que vemos al final, en la junta de carne, cantidad de motoristas, medias liebres y hasta rayones? ¡Cómo se mejoraría la calidad y en pocos años! Estimo que por ahí, sí se puede avanzar, pensémoslo...
Gracias Enrique y tengo la impresión, de que la próxima será una buena temporada, ojalá nos veamos en octubre…, si Dios quiere.

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