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Pedro M. Fernández : MISTERIOS DEL HOMBRE Y EL UNIVERSO, Gigantes caminando sobre la Tierra (I)
el 17/8/2011 10:51:39 (2136 Lecturas)

Excavaciones arqueológicas apoyan el hallazgo de restos humanos de extraordinarias dimensiones a lo largo y ancho de todo el mundo. Enormes esqueletos, restos petrificados y huesos humanos parece confirmar que en épocas remotas la Tierra estuvo habitada por esta raza

Muchas culturas cuentan en sus tradiciones y leyendas que hubo un tiempo en el que los gigantes caminaron sobre la Tierra.
El legado de esta raza quedó supuestamente reflejado en los megalitos, en los colosales túmulos del nordeste de Estados Unidos y en construcciones ciclópeas como las ruinas de Baalbeck (Líbano) y las de Tiahuanaco (Bolivia).
Si en el trasfondo de toda leyenda subyace siempre un hecho real, los defensores de la existencia de esta gigantesca raza la consideran avalada por el hallazgo de numerosos restos humanos de un tamaño descomunal en todos los rincones del planeta.
En Cumberland (Reino Unido), en algún momento de la Edad Media se descubrieron los restos de un gigante de 4,5 metros, cubierto por una armadura. En 1895, durante unas excavaciones realizadas en el condado de Antrim (Irlanda), un tal Dyer halló un gigante fosilizado de 3,70 metros de altura. Se exhibió en Dublín y más tarde en Liverpool y Manchester. Después de una disputa legal entre Dyer y su socio, un hombre llamado Kershaw, nada más se supo del coloso pétreo. Asimismo, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética) se encontraron esqueletos humanos de entre 2,80 y 3 metros.
Se habla de ellos tanto en la Biblia como en el Mahabharata, igual en los textos sagrados tailandeses o de Ceilán que en la mitología griega, lo mismo en las tradiciones aztecas y egipcias que en las irlandesas o vascas. En la Biblia, la primera mención de la existencia de "seres distintos" en la Tierra aparece en el Viejo Testamento. En el Génesis 6, versículos 1 y 2, podemos leer: "Cuando los hombres se habían multiplicado sobre la Tierra y habían procreado hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, escogieron de entre ellas por mujeres a las que quisieron".
Los Nephilim (en hebreo gigantes) según se recoge en el Génesis existían en la Tierra por aquel tiempo: "Por entonces y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaban con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la Tierra los gigantes. Éstos son los esforzados varones de los tiempos primeros, los héroes famosos". (Génesis 6, versículo 4)
Según el investigador Zecharia Sitchin, Nephilim significa literalmente "aquéllos que bajaron de los cielos a la tierra".
Los traductores de la Biblia -explica Sitchin- supusieron que Nephilim significaba gigantes porque en otras partes se menciona que éstos eran también conocidos como Anakim, a la vez que el cuento sobre el gigante Goliat se afirma que él era descendiente de Anak; de aquí la conclusión: si Anak era un gigante, entonces los Nephilim, que también eran Anakim, deberían ser gigantes.
Por su parte, Robert Charroux, en El enigma de los Andes, ve a estos gigantes de la Biblia como "... seres superiores que engendraron la elite de los pueblos: Reyes, héroes e iniciados".

La filosofía griega
En la filosofía griega también hay una referencia a estos Nephilim. Platón, en su obra El banquete, pag. 103 nos dice: "En efecto no podían decidirse a exterminar a los hombres, ya que destruyendo la raza humana, como lo habían hecho con los gigantes mediante el rayo, veríanse privados de lo honores y ofrendas que de los humanos recibían".

Centroamérica y Sudamérica
Los hallazgos se suceden por todo el planeta. Una antigua memoria de Bernal Díaz del Castillo cuenta que durante la conquista de México Hernán Cortés envió al rey de España un fémur del tamaño de un hombre. Los aztecas explicaron a los conquistadores que en tiempos remotos había vivido allí una raza de gigantes malvados, que habían combatido y exterminado.
En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de colosos que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543, Juan de Olmos, el gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona y se encontraron "unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos".
En el Museo del Oro de Lima (Perú) se conserva un gigantesco cráneo deformado y Glenn Kimball cuenta que en un museo privado pudo ver momias de hasta 3 metros de altura, algunas de ellas pelirrojas.
Tal vez Magallanes tropezó con los últimos individuos de esta raza. En junio de 1520, cuando su flota ancló en Puerto San Julián, en Argentina, el explorador se topó con unos gigantes de 2,3 metros que llamó patagonios porque llevaban mocasines de cuero, con los que sus pies parecían "patas". En 1962, cerca de Punta Arenas (Patagonia chilena) Hueichatureo Chicuy halló al excavar un montículo una enorme tibia humana. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros.

Hallazgos dentales
En la década de 1930 el paleontólogo Ralph von Koenigswald descubrió tres enormes muelas humanas en China. Estimó que sus propietarios (que vivieron medio millón de años atrás, según sus cálculos) habían medido al menos 4 metros. Les llamó Gigantopithecus (Gran Mono). En 1941 desenterró en Java el fragmento de una mandíbula que conservaba tres dientes, un poco más pequeños, pero aun así enormes. Llamó a su hallazgo Meganthropus u Hombre Gigante de Java. Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, cachiporras, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. En Bathurst (Australia) se halló, también junto a unas herramientas, un gigantesco molar que, según los expertos, podría haber correspondido a un ser humano de 7,5 metros de altura y 500 kilos de peso.

(Imagen: Según el libro Guinnes de los récords, el hombre más alto que ha existido jamás fue Robert Pershing Wadlow, nacido en Illinois, Estados Unidos, en 1918, midió nada más y nada menos, que 2,71 metros de altura, con un peso de 240 kg)

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