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Antonio Tena Parejo : IN MEMORIAM, JUAN ANTONIO DORADO SEGURA
el 12/7/2011 11:37:57 (2010 Lecturas)

Las consecuencias del Principio de Peter (*) tal como fuera formulado por Laurence J. Peter, pueden rastrearse a través de la historia originando sangrientas injusticias que afectan de manera exclusiva a la vida y muerte de hombres llamados a ser ilustres. Veámos...


En la plaza de Trujillo se erige la estatua ecuestre de Francisco de Pizarro que sirve para además de honrar su nombre, rememorar generación tras generación, su figura y hazañas. La historia en este caso, es justa, y nada que objetar. Pero sucede que junto a este buen señor, Trujillo fue cuna de otro no tan ilustre y rememorado y cuya vida y hazañas están muy por encima del anterior, hasta el punto que el mismísimo don Miguel de Cervantes cuando hallándose escribiendo el Quijote, en esa fase de velocidad de crucero en que la obra se escribía a sí misma, hubo de forzar el guión y a través de la figura del cura hacerse eco de la vida de este hombre, cuyo nombre todavía no he nombrado, y que no es otro que don Diego García de Paredes. No voy a decir aquí nada de él porque no es el objeto de este artículo, para quienes quieran ilustrarse, y les aseguro que no se arrepentirán de ello, en la plaza de Trujillo, en una de sus esquinas, existe una decimonónica librería donde expenden por poco más de 3 euros un librito casero que recoge toda su vida y hazaña. Pues bien, como decía, este hombre, que en el siglo XV era conocido en el mundo entero -Europa-América-Africa-, a pesar de que en aquellos tiempos ni existían móviles, ni acceso a internet, es el claro ejemplo de víctima del llamado Principio de Peter, y lo fue, tanto en vida como, y, lo que es peor, después de muerto, a pesar de los esfuerzos de don Miguel de Cervantes.
Pues todo lo anterior viene a cuento, porque la misma sensación sufrí el pasado domingo con ocasión del fallecimiento de JUAN ANTONIO DORADO SEGURA.
En la vida, a veces, te encuentras con personas con empuje producto no tanto de la soberbia sino de la firme convicción en un propósito loable y cierto. No soy, desde luego, la persona -mi relación con él, salvo en esporádicos momentos, fue más bien tangencial- que mejor pueda glosar su vida, porque para ello existe un largo círculo de íntimas personas que podrían relatar con pelos y señales su vida y milagros, pero conozco lo suficiente, y para lo que aquí importa, su trayectoria humana y profesional.

Pues bien, para hacernos una idea, formulémonos la siguiente sucesión de preguntas: ¿Qué hubiera sucedido en Villanueva de la Serena si Segura no hubiera existido? ¿Qué habrían sido de esos años 70, 80, 90 o 2000? ¿Que hubiera sido de esas generaciones que durante esas décadas vivieron por y para el DONCEL? ¿Qué habría sido de ellos, tanto personal como profesionalmente si no hubieran conocido ni la persona ni esa abertura que conducía a ese otro mundo del basket?, ¿pero qué habría sido también de tantos villanovenses que llenaron de ilusión, primero las mañanas de los domingos y, después, las tardes de los sábados?. Hasta que llegó un momento en que todo se acabó, manifestación explícita del dichoso Principio de Peter, pero sin negar por esto que su manifestación implícita y sangrante fuera una constante en la vida de cualquier persona con iniciativas nobles, como es el caso, solo que los obstáculos se van sorteando hasta que llegado el punto donde el vaso, colmatado ya, vierte su última gota. Esta es la manifestación explícita.
Pero su proyección, y eso lo saben todos cuantos convivieron con él, no se reduce a su ciudad natal, su extensión llega a toda la Comunidad y más allá y para ello, valga de ejemplo, que equipos de élite en el panorama del basket español se encuentren en deuda con su persona: Caja Bilbao o TAUGRÉS, por poner solo un ejemplo, a través de Pedro Rodríguez, o los mismísimos Toronto Raptors, a través de José Manuel Calderón. Pongamos las cosas en su sitio.
Por ello, el domingo, fue un mal día para mí desde por la mañana. Si en vida, una y otra vez, y otra, y otra, se había tropezado contra el maldito Principio de Peter, al menos, que después de muerto, no le suceda lo mismo que a don Diego García de Paredes y, sin embargo, sucedió, y otra vez, hete aquí, que la historia se repite, y volvemos a revivir, lo que hemos revivido mil y una vez. (El pueblo que no aprende de su historia está condenado a revivirla).
Eché en falta en el funeral muchas cosas. Nadie en Villanueva hay que se merezca tanto el homenaje de su pueblo y no sólo de su pueblo, eché en falta a las instituciones deportivas, tanto provinciales como regionales, y no deportivas, también. Eché en falta, algo tan simple y nimio como un coro acompañando el funeral, lo intenté, y no me fue posible. El Principio de Peter en su manifestación más ostentosa. Espero y deseo, ya con más calma, que la promoción y reconocimiento de su persona sea un hecho, y a ello, le dediquen la atención que merece, los estamentos y las personas invocados por su obra.
Descansa en paz, Juan Antonio. Un abrazo para Mari Carmen, su mujer, cuyo vacío no se lo deseo a nadie, también para sus hijos, y que entre todos, a ver si es verdad, hagamos justicia a la muerte de nuestro amigo, Juan Antonio Dorado Segura.


Nota del autor: (*) El Principio de Peter viene a describir que en toda estructura, del tipo que fuere, el hombre en sus legítimas aspiraciones continúa en ascenso constante hasta llegar a alcanzar lo que llama su nivel de incompetencia, de suerte, que en todas las estructuras, y en la sociedad también, los que han logrado alcanzar este nivel entorpecen y dificultan el desenvolvimiento normal y provechoso de las relaciones.

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