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Guillermo Paniagua : CON RESPETO..., PERDONE; AVENIDA DE CÓRDOBA… Y OTROS ASUNTOS PREELECTORALES
el 29/3/2011 11:31:22 (1221 Lecturas)

Hace unos días, mientras presenciaba los ensayos del autosacramental "El Jardín de Siloam", escuché uno de esos intervalos graciosos llamados "tomas falsas". Como consecuencia de ellas, nos reímos mucho los que por allí estábamos presenciando el ensayo. En un momento dado, representando la aparición de Jesús delante de los apóstoles en el cenáculo, el que personificaba a aquél dijo: "Apartaros que soy Jesús" (le estaban quitando espacio para su actuación). Uno de los que hacía de apóstol, le contestó: "Ni que llevaras el cartel de INRI". Ante la ocurrencia, todos reímos, como he escrito más arriba

Este pequeño prólogo viene a cuento para manifestar mis pensamientos sobre el arreglo que se ha realizado -asfaltado- en la Avenida de Córdoba.
Más de un año ha estado en mal estado dicha Avenida de Córdoba, que para mí es una carretera de circunvalación que comunica con Villanueva de la Serena y con la Autovía de Miajadas. Igual que la carretera de circunvalación de Villanueva de la Serena, junto al cruce de La Haba, que comunica con Castuera, entre otros lugares. Las dos tienen el mismo servicio. Pero desde hace más de un año, esta última, que estuvo en un estado pésimo, como ha estado la de Don Benito, hasta ahora, quedó arreglada y limpia como una patena. Sin embargo, la de Don Benito, cuyo estado ya critiqué hace algo más de un año, ha continuado igual de mal, hasta llegar ahora el tiempo de unas elecciones Municipales y Autonómicas. ¡Qué puñetera casualidad! ¿Verdad? Siempre llegan los arreglos en esas fechas. Y los ciudadanos decimos amén.
Como escribía en aquel pequeño prólogo, si el personaje que personificaba a Jesús no llevaba la etiqueta de ‘INRI’, esta carretera de circunvalación dombenitense tampoco lleva, al menos para mí, la etiqueta de quién mandó a ejecutar la obra de reparación. Y no me importa, como tampoco tengo que agradecer a nadie ese detalle. Es la obligación de hacer las cosas bien, sea quien sea y a quien le corresponda, sobre todo si está al servicio del ciudadano. Por lo tanto, no tengo que dar gracias por esa reparación, pues, quien sea, ha cumplido simplemente con su deber, satisfaciendo los deseos de muchos ciudadanos, y respetándolos. Como tampoco el trabajador tiene que dar las gracias "al Estado" porque trabaje; es una obligación de éste y un derecho del trabajador, según la Constitución.
Digo, que es una obligación de hacer las cosas bien por parte de quienes nos gobiernan, porque ellos se comprometen a administrar, en su categoría de gobernantes, el dinero que Hacienda descuenta a los ciudadanos que tienen nóminas vigiladas y escaneadas en los ordenadores (por cierto, un buen tanto por ciento del sueldo). Todos sabemos que ese dinero, que Hacienda se lleva generosamente y sin agradecimiento, alguno está destinado para mantener ciertos gastos sociales, de sanidad, los sueldos de funcionarios y de políticos, mantenimiento de Autonomías, Diputaciones y Ayuntamientos, telecomunicación, para inyectar dinero a los empobrecidos bancos, cuando se quedan sin el dinero que guardamos en ellos, etc. Y también para el transporte; entre ellos, quedan incluidas las carreteras, como la de la Avenida de Córdoba.
Esto que escribo es un pretexto para criticar las obras y acciones preelectorales, sobre todo cuando el malo y el bueno y el bueno y el malo se pasan las pelotas políticas para mostrar quién es bueno y quién malo, y al revés (perdonen este juego de palabras). Espero que este detalle de reparación de la Avenida de Córdoba (como otros asuntos que se intentan solucionar en época preelectoral) sea verdaderamente necesario y no una venta de papeleta, por parte de quien sea, para comprar el voto útil. No olviden, quienes ejercen y hacen de la política su profesión, que el Pueblo sabe valorar lo que no se ha hecho en cuatro años. Que no lo tomen por un idiota.
No hace falta de llevar la etiqueta de INRI para saber quién es cada uno.

Don Benito, 24 de marzo de 2011

NOTA: Hace unos días recibí un correo, en el que se mencionaban unas palabras de Pío Baroja:
“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:
1) los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos "políticos" y a veces hasta intelectuales"...”

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