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Guillermo Paniagua : CON RESPETO..., PERDONE, 426 EUROS, ADIÓS
el 14/12/2010 11:48:13 (1229 Lecturas)

Desde que el mundo se hizo dueño del mundo; desde que los hombres quisieron ser los protagonistas del mundo; desde que las religiones se levantaron como estandartes de la moral, desde entonces, como digo, el robo está mal visto en nuestra sociedad y, por ende, castigado, como desean los más devotos de las leyes. ¡No faltaría más! Todas las civilizaciones, más o menos civilizadas, han castigado -y castigan- el robo. También, toda civilización, desde que el mundo es mundo, bendice la propiedad como un derecho inviolable e inalienable de cada individuo; así como el derecho a la vida. El derecho a comer, también deberían...


Como he dicho, el derecho de cada uno para y por tener lo que tiene está bien visto; sin embargo, el derecho de desplumar al que tiene, no. Y es justo. El apropiarse de lo ajeno, sin permiso del ajeno, no es algo apropiado, porque eso es robar.
Desde hace muchos siglos, el trabajo de robar está castigado (y más, si el ladrón no tiene dinero ni categoría para acallar a quien le demanda) con distintas penas. Los más bárbaros, cortaban las manos a los ladrones o los ejecutaban públicamente con ahorcamiento u otra lindeza -aún algunas civilizaciones lo mantienen-; otros se pudrían en los calabozos, si no se acordaban de ellos; algunos trabajaban con los remos en las galeras; los lazarillos, con un garrotazo o un pescozón y etc. Al que robaba, siempre le sucedía algo, y nunca algo agradable. Unos robaban por tener lo que tienen otros, algo así como el consumismo por el consumismo; otros para pagar deudas contraídas; muchos por tener más y no ser menos que el vecino y los más, para cubrir necesidades apremiantes, como era comer. Pero esta última necesidad no se tenía ni se ha tenido en cuenta. En el momento de ser juzgado como ladrón, entraban en el bombo por robo. Claro, con el tiempo, se ha ido separando cada tipo de robo y ajustando el castigo a cada necesidad, pero los ladrones, cuando son pillados, pasan por el juzgado correspondiente.
Recientemente, los más viejos de España, pueden recordar la postguerra española y el hambre. Esos mismos, si tienen memoria histórica, podrán recordar las palizas con las que se les obsequiaban, en los cuarteles de la Guardia Civil, a aquellos que habían robado unas bellotas en la dehesa del amo o del señor del pueblo o a los que recogían las gotas de aceite que sobrenadaban en el agua cercana a una almazara; no digamos al que robaba una gallina. No todos tenían la habilidad del Piyayo y su sardina. Y aquello de la postguerra, donde al paro se le llamaba pausa o desempleo pasajero, y a la crisis, contrariedad y apuro, parece que puede suceder ahora. Y es que, en la actualidad, en España, se está sufriendo una crisis económica como jamás he conocido, aunque bañen el término con agua de rosas semánticas. Esta crisis ha conducido a más de cuatro millones de españoles con capacidad de producir al paro. A muchos de ellos los ha cogido endeudaos; a unos, sin dinero; a algunos, sin casa; a otros, los más afortunados, con padres pensionistas y a los pobres, ni siquiera con un céntimo para comer ni dormir. El hambre ha comenzado a apoderarse de bastantes personas, no de los que aún disponemos de dinero para disfrutar de un "ambiente navideño" (¡maldito ambiente navideño!), pero sí de los que no tienen nada de nada, y ahora menos. "La crisis" ha retirado a un gran grupo de españoles lo mínimo que tenían para su sustento: 426 euros de ayuda. Y ahora, ¿qué hacen? Es ley de vida sobrevivir; si la sociedad se lo niega, ellos tendrán que tomarlo.
A la vista de esto, me hago varias preguntas. Los que nada disponen para comer: ¿Qué harán ahora? ¿Es lícito robar para sobrevivir? ¿Es justo robar para comer? ¿Es legítimo delinquir para subsistir? La supervivencia es un fenómeno natural y vital, que lo ejerce y debe ejercer todo ser vivo. Sólo los débiles no sobreviven, pero en una sociedad democrática se les debe amparar. Habiendo medios, como los hay, igual que hacen los animales -seres vivos- para subsistir, el hombre tiene que usarlos. No vengan los hipócritas diciendo que el hombre es un ser racional, a diferencia de los animales. Y que no puede delinquir. El hambre solamente razona con alimentos. La vida es lo más precioso y preciso que tenemos. Si un individuo o una familia tienen hambre y corren peligro de morir por inanición, veo admisible apropiarse de lo necesario para subsistir, aunque no sea suyo. Por otro lado, ¿qué padre o qué madre va a dejar morir de hambre a su hijo? Si a la pregunta, a unos fans de Lady Gaga, que ¿qué haríais por ella?, responden histéricos: "¡¡¡por ella maaa-toooo!!!", ¡qué no hará el que tiene hambre y su familia necesita comida! ¿Nos puede extrañar que haya violencia?
Unos intereses creados han provocado la crisis. Muchos bribones se bañan en la opulencia, amparados en la ley. Esta minoría está libre. Los que roban por necesidad, ¿no pueden tener la misma legislación que aquellos personajes?
¡Ay, Dios mío!, en la cárcel (por ladrones), ni son todos los que están, ni están todos los que son.

Don Benito, 8 de diciembre de 2010

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