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Agustín Aparicio Cerrato : Especial Feria de DON BENITO 2010 , Septiembre: otro ciclo vital
el 6/9/2010 19:42:04 (1519 Lecturas)

Desde mis más lejanos recuerdos, me llamaba la atención lo que para mí no tenía explicación lógica, ¿por qué se llamaba feria grande –la de septiembre- a la que desde mi razonamiento infantil era la más chica, y viceversa, a la de febrero, en
función de la cantidad de artilugios de los que podíamos disponer para nuestro jolgorio y disfrute?

Yo por entonces el concepto de feria lo relacionaba con unos días de vacaciones escolares y unos cacharros de los que podíamos disfrutar. El disponer una y otra de más o menos atracciones, sólo era debido a que en febrero, los feriantes tenían menos sitios que visitar y se concentraban en pueblos de una cierta situación económica, que les hiciera rentable esa situación de invernada a la que el tiempo les obligaba.
Al entender el verdadero sentido de las ferias me hizo comprender el por qué de estas denominaciones, ‘grande’-’chica’, asociando este repetido concepto de feria a una serie de transacciones comerciales, especialmente de ganados, que atraían una cantidad de actividades asociadas; cachivaches, atracciones, competiciones deportivas para mayores y pequeños. Fútbol, ciclismo, carreras pedestres, de sacos, de cintas, de pucheros, de bicicletas contrarreloj (llamada así esta última y premiando al ciclista que lograse mantenerse sobre su vehículo conduciendo lo mas despacio posible). Una casa comercial relacionada con la automoción, Talleres Mera, su responsable Pepe Mera, se atrevió a organizar no sin cierta polémica, una carrera de motos. El recorrido: la meta estaba establecida hacía el medio de la calle Avala, coincidiendo con las instalaciones de dicho taller, Medellín, creo que también Santa Amalia y regreso. También los distintos locales de recreo organizaban concursos de Ajedrez, Damas, Dominó, etcétera. Y cómo no, los tradicionales bailes y matinés.
El mes de septiembre en la actividad agrícola, significaba el final del ejercicio económico, donde el labrador, en función de los resultados, ya podía pensar, bien en renovar el parque, animales y aparejos, o bien tener que
apañarse un año más con los que disponía, o con los que aquel otro desechaba -porque le hubieran ido mejor las cosas-, pero que estaban en mejores condiciones que los suyos. Por lo que el concepto de ‘feria grande’ se cumplía, al ser muchas más las transacciones efectuadas en dicho mes, que las realizadas en la chica, allá por el mes de febrero.
Septiembre hoy sigue constituyendo un antes y un después; además de lo ya comentado de la actividad agrícola, hoy significa para:
- Los profesores: Preparación del curso que se avecina adaptando las normas recibidas de las cabezas pensantes, para sacar el mayor provecho.
- Los alumnos: Reincorporación a las clases en un nuevo curso, después de un merecido descanso si es que se terminó bien el curso, o volver a las andadas repitiendo si el curso anterior no fue lo suficientemente aprovechado.
- Trabajadores: Si se disfrutaron las vacaciones en los meses de julio o agosto, la puesta a punto definitiva y la desaparición de la “galbana” a la que nos someten los rigores caniculares, acaece en septiembre.
- Empresas: Sobre todo las pequeñas y medianas, que han tenido que devanarse los sesos acoplando el disfrute vacacional de su personal, sin merma significativa de su productividad.
- Nuestros campos: Antes verdes, exuberantes, llenos de todo, cereales, trigo, cebada y otros, unos ya cosechados dejando el paisaje yermo, otros como el maíz y el arroz, y como no, nuestro preciado “oro rojo” llenando nuestros campos de verdor y riqueza, dando algo de frescura a nuestras imprescindibles siestas y bajando algún grado nuestras insoportables noches estivales; también frutas que satisfacen los más exigentes paladares, exquisitas y sabrosas peras, manzanas, albaricoques y como no, el melón y la “barrigosa” sandía.
- Agrupaciones de tipo cultural, recreativo, deportivo, vuelta a reuniones, ensayos, entrenamientos, etc.
- El tiempo meteorológico. Los agobiantes calores empiezan a remitir, las noches
cada vez más largas, con temperaturas agradables nos hacen prescindir del A/A proporcionándonos un descanso más natural. Un chaparrón a tiempo nos lleva a la realidad de un cambio radical, guardamos las leves ropas veraniegas y las sustituimos por otras que nos resguardarán hasta que finalizada la primavera volvamos a empezar.
En definitiva nuestros propios cuerpos se adaptan poco a poco a la normalidad deseada, que nos hará esperar de nuevo otro cambio, el próximo año lo mismo, y vuelta a empezar.
De la misma forma que nos deseamos felices vacaciones, os deseo feliz y tranquilo año lectivo.

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