Menú

Login

Nombre:

Contraseña:

Recordar



¿Recuperar la contraseña?

Regístrese

Buscar

Mª Dolores Cabeza de Herrera : HACIENDO HISTORIA, DON ALONSO DE MONROY PASÓ POR DON BENITO
el 27/7/2010 20:55:12 (22 Lecturas)

A mediados del siglo XX, surge, en Don Benito, un grupo de personas que dan vida a la cultura de la ciudad. Entre otras cosas, fundan la revista "Don Benito" y en ella publican artículos de investigación, narración, poesía…

“Por las dificultades y excesivo precio" que costaba la impresión de la revista, esta salía mecanografiada, lo que no restaba ni un ápice a su valor.
Entre los que formaban el grupo, desde mi punto de vista, cabe destacar a D. Santiago González Murillo, D. Celestino Vega, D. Alfredo Ara y D. Emiliano Marfil.
Es, precisamente, este último quien nos cuenta en la revista nº 7, correspondiente a mayo de 1948, una historia curiosa. En la historia, que nos narra D. Emiliano Marfil, aparece Don Benito, aunque sólo se le nombra como lugar de paso de los protagonistas de la historia.
Nos dice D. Emiliano que la encontró en la biblioteca del Palacio de Oriente, en un manuscrito perteneciente al cronista Alonso de Maldonado y escrita en 1504 o muy cerca de esta fecha.
El protagonista de la historia es D. Alonso de Monroy (retrato), primero Clavero y después Maestre de la Orden de Alcántara. El cronista Alonso de Maldonado fue Secretario del Señor de Monroy y, a la vez, narrador de las hazañas del gran caudillo extremeño que fue D. Alonso, quien pasó al Nuevo Mundo en busca de fortuna. Fue amigo de Pedro de Valdivia, quien le nombró teniente general gobernador de Santiago de Chile hacia 1541. Después de una vida llena de aventuras, murió en Lima a consecuencia de unas fiebres malignas.
D. Alonso de Monroy tenía como enemigos a Dª Beatriz de Pacheco (Condesa de Medellín), a D. Francisco de Solís y al Maestre de Santiago. Estos tres se aliaron para tenderle una trampa, ya que por la fuerza era imposible vencerle. Para ello, D. Francisco de Solís se dirigió a Monroy solicitando casarse con una hija de éste. A cambio le daba el castillo de Magacela.
En el camino a esta población, parece ser que D. Alonso y los suyos hicieron noche en Don Benito.
Cuando salieron de esta ciudad, "el caballo overo" sobre el que iba montado D. Alonso "se le cayó muerto entre las piernas". Todos los que le acompañaban, le dijeron que eso era de mal agüero y que desistiera del viaje, pero él no hizo caso y siguió caminando.
Al llegar a Magacela, vio cómo un jinete se acercaba a toda velocidad haciéndole señas para que se detuviera. Al llegar a ellos, el jinete le entregó una carta del Duque de Feria en la que este le avisaba de la traición que le tenían preparada. D. Alonso no hizo caso de lo que decía la carta y se dirigió hacia el castillo, donde D. Francisco de Solís se deshizo en cumplidos con su futuro suegro.
Cuando se sentaron a la mesa, el maestresala le sirvió en "dos fuentes de plata y alzando la una de la otra" se vio que, en lugar de comida, había unos grilletes. En ese momento, más de doscientos escuderos que estaban escondidos, se abalanzaron sobre él y le ataron con fuertes cadenas. El Sr. de Monroy se dirigió al de Solís:
- “Esto, hijo, ¿es hecho de caballero hacer tal traición?
- Padre seáis vos del diablo, que mío no lo seréis- le respondió”.
Cargado de cadenas, fue arrojado a una mazmorra con la idea de matarlo, cosa que no llegaron a hacer pensando que, quizá, pudieran hacer un buen negocio con su rescate.
Ya llevaba D. Alonso un tiempo encarcelado, cuando, un día, se encontró una cuerda de ballesta en uno de los rincones de la mazmorra. La cogió y la escondió. Cuando llegó la noche, ayudado de la cuerda y cargado con las cadenas, logró salir de la mazmorra y subir a la torre del castillo. Una vez en ella, ató un extremo de la cuerda a un saliente de la torre y el otro extremo a su cuerpo y, sin pensarlo más, se lanzó al vacío. El golpe que se dio al caer fue brutal, pero consiguió huir y esconderse tras "una mata muy espesa que había en el llano". Mas no le sirvió de nada, pues, al día siguiente, cuando le echaron en falta, salieron en su busca. Ya volvían al castillo los que habían salido a buscarle sin haber tenido éxito cuando, de pronto, lo divisó el Clavero Juan de Soto. Solís le quiso matar allí mismo. Se salvó porque hubo quien dijo que no le podían dejar morir sin confesión, como si fuera un perro.
Lo que sí hicieron fue encerrarlo en una mazmorra más segura. En ella estuvo hasta que su escudero Golondro mató a Solís y el sucesor de este le dio la libertad, aunque, para ello, el Sr. de Monroy le tuvo que entregar la fortaleza de Mayorga.
Una vez libre y ya Maestre de Alcántara, siguió peleando al lado de los Reyes Católicos; pero entre los reyes y Monroy surgieron desavenencias, por lo que este se alió con la Condesa de Medellín, su antigua enemiga. Juntos comenzaron nuevas luchas en Extremadura. A tal punto llegaron estas que tuvieron que venir los reyes y poner orden en las contiendas.
Cuando llegaron estos, D. Alonso se arrodilló ante ellos. El rey le dijo que se levantase, pero se equivocó en el tratamiento y le llamó Clavero. El de Monroy siguió de rodillas y le dijo que ese no era su nombre. El rey rectificó y le llamó Maestre. Entonces se levantó.
Un gran carácter este Maestre de Alcántara.

(Los datos sobre el Maestre están tomados de la Enciclopedia Sopena, tomo 11 (1981), 7640-7641.

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

Don Benito

Documento sin título
La Feria del marisco será una de las actividades destacadas en las fiestas de septiembre

Villanueva

Documento sin título
El Ayuntamiento será el patrocinador esta temporada del Club de Fútbol Villanovense

Deportes: Fúbol

Documento sin título
Comienza este fin de semana la liga de Tercera para nuestros equipos

Miajadas

Documento sin título
En marcha la exposición ‘Filatelia de Verano: un paseo relajante por el pasado’

Santa Amalia

Documento sin título
Se instalarán en la localidad cuatro nuevos contenedores de ropa y calzado

Para más información

Documento sin título
ver la edición impresa