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Editoriales, Carlos Lamas : Editorial, PAPELES CAMBIADOS
el 10/11/2009 10:46:09 (1615 Lecturas)

Notables filósofos, Ingeniero, coinciden en la idea de que la principal característica intelectual del ser humano es su inclinación a polemizar.

Desde el principio mismo de los tiempos, desde el homo erectus, e incluso horas antes, nos hemos llevado siempre a las patadas, las unas contra los otros y las otras. Quizás por eso el fútbol sea el deporte rey.
Muchos 'idealistas', de ambas aceras ideológicas, intentaron ponernos de acuerdo, por las buenas o por las malas. Aquellos por el camino del diálogo, el pensamiento y la reflexión, y estos por las rutas del sojuzgamiento o del decretazo. Pero no hay manera. El hombre es indócil por naturaleza, tal como algunas malas bestias.
En noviembre de 1.494 murió Giovanni Pico de la Mirándola, un filósofo italiano que hace más de 500 años imaginó un mundo donde los hombres de todas las creencias e ideologías pudieran ponerse de acuerdo y vivir en paz. Imagínense qué pudo haber pasado con él. Acertaron. Fue perseguido por los de aquí y los de allá y tratado de loco y hereje.
Giovanni, que con su pensamiento aun logró iluminar el camino del Renacimiento, no era ningún improvisado. Estudió varias lenguas y todas las religiones conocidas por la época. Viajó mucho y entró en contacto con diversas personalidades intelectuales de variada condición. Como resultado de sus viajes y conversaciones, y luego de un largo período de reflexión escribió una obra en la que reunía 900 tesis, o más, que conformaban un muestrario de las doctrinas filosóficas y religiosas elaboradas hasta ese entonces. Tenía el hombre la peregrina idea que estas ideas fueran discutidas en Roma por los sabios del mundo mundial, con el objeto de llegar a un acuerdo universal, que subsanase las diferencias y conflictos existentes mediante el conocimiento y la comprensión.

El preámbulo de estas tesis era su célebre 'Discurso sobre la dignidad del hombre', uno de los textos más importantes de la época. La curia romana lo tildó de hereje y prohibió la publicación de su obra. Fue perseguido, detenido, juzgado, condenado y más tarde liberado, pero no obtuvo la absolución papal hasta después de muerto, ni sus tesis pudieron ser publicadas durante su vida.
Su crimen fue creer en el hombre, e intentar entender al mundo.
Hoy seguimos igual, sin entendernos, sin saber cuál es nuestro sitio. Juzgamos a los demás desde las alturas de nuestro pensamiento único. Y hay de todo. Por ejemplo, ciertos intelectuales creen que quienes no leen libros no merecen la pena. Otros ciertos intelectuales creen que quienes leen determinados libros, tampoco. Y finalmente quienes no leen, o leen poco, están convencidos que quienes leen demasiado no saben de qué estamos hablando.
Algunos gobernantes están persuadidos de que somos tontos. Entonces le dicen a la gente que se manifieste en la calle para que los problemas se solucionen. Bonito ¿no?. Quieren estar en misa y repicando a la vez. Dos ejemplos. Pasa ahora con lo del pesquero atrapado por los piratas, donde el gobierno vasco quiere que la gente salga a la calle, para presionar sobre el tema y, por otro lado, con la cuestión del maltrato animal, donde el presidente de Extremadura, Fernández Vara, dice que hay que manifestarse en la rúa en contra del tal y para concienciar. Y no, señores, no. Ustedes cobran por solucionar esos temas de interés público, y tienen los elementos a su disposición para ello, leyes, decretos, bandos… Si ya al pueblo llano le quedaba sólo el derecho al pataleo, ahora los mandantes también quieren apropiarse de él. El manejo de los sindicatos también es una forma de adueñarse de la calle, pero ese es otro tema.
En los días que nos tocan vivir, andamos con los papeles cambiados, Licenciado. Nos quieren cambiar las reglas del juego, robándonos las fichas, marcando las cartas, cargando los dados, y alquilándonos el tablero, sólo cuando ellos quieren.
El pobre Giovanni, creía en un mundo lógico, dialogante y de grandes acuerdos. Hoy nos hemos dado una organización, con papeles asignados y definidos, más o menos de forma clara, que muchos se empeñan en manipular y torcer a su provecho. La práctica falaz desmiente a la humilde teoría consensuada y aprobaba, que pocas veces se cumple. El que manda no sólo decide, sino que intenta controlar el libre albedrío. Sutil manera de ejercer un poder dictatorial. Sufrida democracia. ¡Ánde van!
Buenas tardes.

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