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PORTADA
AÑO XIX, NÚMERO 906

Semana del 8 al 14 de julio de 2017

La tragedia sacude y consterna a Don Benito

José García-Margallo, su esposa Macarena Guisado y sus hijas Lourdes y Macarena que fallecieron cuando practicaban barranquismo en el Valle del Jerte, fueron velados y despedidos sus restos por una multitud, en Don Benito



El 6 de julio de 2017 quedará marcado en negro en la Historia de Don Benito. Lo que iba a ser un día vacacional practicando deporte de aventura se transformó a media mañana en tragedia, en el denominado Barranco de los Hoyos, en el Valle del Jerte. José García Margallo y su mujer Macarena Guisado, practicaban iniciación al barranquismo junto a sus hijas Lourdes y Macarena, de 11 y 9 años, y el pequeño Joaquín, de seis años.

De repente, y por circunstancias que se investigan, el matrimonio y sus dos hijas mayores, fallecían por una crecida del cauce del río. El pequeño (que ayer fue dado de alta en el hospital) pudo salvarse, pero el resto de la familia fue arrastrado por la corriente. Tras laboriosas tareas de rescate, se pudieron sacar a la superficie los cuerpos, pero aunque los equipos de emergencia intentaron reanimarlos durante dos horas, nada se pudo hacer por salvar sus vidas.

Al mediodía, los medios informativos ya daban cuenta del tremendo suceso y ha poco se empezó a saber que la familia era de Don Benito, cayendo como un auténtico mazazo en la población.

A los cuerpos se les practicaron las respectivas autopsias en el Instituto de Medicina Legal de Cáceres. Mientras, en Don Benito, se decretaban tres días de luto oficial y las banderas se colocaban a media asta. Sobre la medianoche del jueves 6 llegaban al tanatorio Tanesa de Don Benito los cuatro cadáveres procedentes del instituto de Medicina Legal de Cáceres.

Todos los tópicos se quedan cortos al intentar definir la tremenda conmoción causada en Don Benito por el fallecimiento de esta familia. Numerosos amigos y conocidos se acercaron al tanatorio para transmitir sus condolencias a los familiares más directos. El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, lo hacía en nombre de toda la región.

En el tanatorio, un equipo de Cruz Roja prestaba apoyo psicológico a la familia.

José García Margallo y su esposa Macarena Guisado eran muy conocidos en lo profesional y en lo personal. La familia García-Margallo está vinculadas a diversas empresas del sector agrario y posee una farmacia. Macarena, un encanto de muchacha, había estado hace unos años al frente de la gerencia del centro comercial abierto de Don Benito. Últimamente era conocida por regentar la casa rural ‘Los Abuelos’ de Mengabril. Precisamente en esta población la noticia ha caído también como un mazazo, pues Macarena era muy apreciada y se implicaba en multitud de actividades locales; sin ir más lejos en Ecortiga. También se decretaron tres días de luto en este pueblo. Las pobres niñas, Lourdes y Macarena, estudiaban en el colegio Claret, cuya comunidad educativa está sobrecogida.

El sepelio tuvo lugar ayer viernes en la iglesia de Santiago de Don Benito. El ex ministro de asuntos exteriores, Jose Manuel García Margallo es primo segundo del abuelo paterno de las niñas y asistió al funeral, al igual que el director general de la policía, Germán López iglesias, y la delegada del gobierno, Cristina Herrera, entre toda una ciudad y una comunidad que manifestó sus respetuosas condolencias a los familiares.

 




 
Algunos momentos del funeral


El funeral

Una abarrotada iglesia de Santiago de Don Benito era testigo del funeral por el eterno descanso de las cuatro personas. Innumerables coronas y ramos de flores en los coches fúnebres y portados por allegados, amigos y parientes en una impactante estampa.

La sobrecogedora imagen de los cuatro ataúdes alineados antes de ser introducidos en el interior de la parroquia dio paso posteriormente al oficio del funeral, presidido por el obispo de Plasencia, José Luis Retana. "Venimos a hacernos compañía unos a otros en este dolor compartido, ante este misterioso designio de Dios", dijo el prelado en una sentida homilía en tan trágicas circunstancias.

Tras la misa, una interminable muestra de pésame. Durante una hora exacta fueron expresando sus condolencias los asistentes al sepelio y los muchos que se quedaron fuera sin poder entrar.

La salida de los féretros fue nuevamente sobrecogedora, solo que esta vez la imagen estuvo acompañada con el emotivo sonido del aplauso espontáneo de los cientos de vecinos congregados. Los restos de la joven pareja y de sus niñas fueron incinerados.


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